Maternidad y vuelta al trabajo

Pues si… ya han pasado mis 16 semanas de baja, más los 17 días de lactancia reglamentarios y el lunes toca volver al trabajo. La verdad que no he querido pensarlo mucho, he preferido disfrutar con mi bebé el tiempo que me queda y no desperdiciarlo pensando en lo que vendrá.  El lunes me sentaré de nuevo en el que lleva siendo mi despacho desde hace 9 años y todo volverá a la normalidad… o no, porque yo no soy la misma. No soy la misma que dejó su trabajo en noviembre, entonces estaba embarazada… Ahora soy mamá y eso lo cambia todo.

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Y no, no soy de las que piensa que una madre, al convertirse en tal, tiene que renunciar a su vida anterior, a su desarrollo profesional, a sus amistades, a todas las actividades que hacía antes… Solo creo que no se deben hacer todas estas cosas a costa de los bebés. Las cosas simplemente son distintas y nos tenemos que adaptar en la medida de nuestras posibilidades a sus necesidades y no al revés. Y digo en la medida de nuestras posibilidades, porque no siempre vamos a poder hacerlo, porque desgraciadamente vivimos en una sociedad en la que la maternidad importa un pimiento y la infancia ya ni te cuento.

Y un bebe con 4 meses y medio, que es cuando se suelen acabar las bajas por maternidad, sigue teniendo la necesidad básica de estar con mamá. Necesita su contacto, su olor, sus brazos, sus besos… no necesita guarderías ni en el mejor de los casos, otro cuidador ni nada que se le parezca. Nuestxs hijxs tienen el derecho de ser cuidados por su madre. Y si.. ya se que hay mamas a las que no le importa incorporarse antes a su puesto de trabajo, incluso que estén deseando hacerlo. Solo tenemos que mirar un poco la tele para ver muchos ejemplos… pues bien, están en su derecho de hacerlo, pero eso no cambia que la necesidad de sus bebés siga siendo estar con su madre. Quien sabe si algún día no se revelarán de alguna manera por esa ausencia. Pero esto ya es otro debate…

Valeria desde que nació es una niña que demanda mucho, pero es lo que tiene que hacer. Necesita asegurarse el cuidado, el alimento, necesita en definitiva asegurarse su supervivencia. La dependencia de ahora, será la independencia del mañana. No está haciendo nada que no sea normal para su edad, necesita dormir conmigo, le gusta mucho que la porteen, prefiere los brazos y los mimitos a las gélidas sábanas de la cuna… vaya que es una de esas niñas que “se ha acostumbrado a los brazos”. Lo entrecomillo porque que quede claro de una vez que lxs niñxs ya nacen acostumbrados a los brazos, es una fase más de su desarrollo. Estoy segura que con 12 años ya no me los va a pedir y entonces echaré de menos estos momentos. Es algo que me he cansado de repetir en mi entorno pero nada… no lo entienden. Para ellos esto no es normal, lo normal es que lxs niñxs se duerman es su cuna, paseen dormiditos en sus carritos y se queden calladitos sin molestar. Los habrá que lo hagan pues muy bien por ellos y por sus padres. Mi niña no lo hace y eso me hace pensar que está en contacto con sus emociones y sus necesidades. Que demanda lo que necesita porque sabe que puede hacerlo y que va a ser atendida. Aún no ha perdido la esperanza de que alguien vaya a acunarla y sostenerla. Se siente querida y sabe que estamos ahí. 

Cuando ya se iba acercando la fecha de mi incorporación al trabajo he escuchado muchos comentarios del tipo: “verás cuando te incorpores, a ver cómo vamos a dormirla nosotros, “a ver que hacemos si no quiere carro, nos tendremos que poner la mochila” “Pues vosotros erais niños que os quedabais tan a gusto en la cuna” “la habéis acostumbrado a los brazos y verás ahora”… en definitiva, que si lo pasa mal en nuestra ausencia,  la culpa de todo es nuestra por cogerla en brazos, abrazarla, besarla, acunarla para dormir, portearla…nada tienen que ver sus necesidades ni la etapa del desarrollo en la que está.

Y si.. soy consciente que cuando me incorpore al trabajo lo va a pasar mal, igual que yo, que no voy a poder evitar que llore en mi ausencia, que me eche de menos, que no quiera comer o que le cueste conciliar el sueño. Y  estas cosas pasarán no porque no sea una niña normal que haya cogido esas “costumbres” sino porque aún me necesita. Porque es una bebé de 4 meses que necesita el contacto, como el alimento para vivir.  Dejemos de colocar el problema en los niñxs. Los niñxs son puro instinto. Su cerebro sigue siendo reptiliano, y simplemente se dejan guiar por lo que su naturaleza mamífera les marca.

Pero no por el hecho de tener que separarme de ella, la voy a ir acostumbrado a mi ausencia, dejándola llorar, manteniéndome distante, no acunándola… como me han sugerido que haga. Extrapolemos esta situación a la vida de adultos. Imaginaros que vuestra pareja se tiene que ir un mes de viaje por motivos laborales y que semanas antes, ni te llame, ni te abrace, ni te bese, cuando estés mal pase de ti…para que “te vayas acostumbrando a su ausencia”. ¿Es algo que no haríamos verdad?. Por el contrario aprovecharíamos el máximo de tiempo posible para estar con nuestra pareja, para hacer cosas juntos, para darnos los besos que no nos daremos… ¿porqué con los niñxs si lo hacemos? Ahh… para que se acostumbren, que vayan aprendiendo que la vida no es un camino de rosas. Y no nos damos cuenta que la propia vida ya se encargará de enseñárselo, no hace falta que le acostumbremos a nada.

Seamos conscientes de que el problema no es de lxs niñxs. El problema es la sociedad que nos obliga a incorporarnos al trabajo pasándose por el forro las necesidades de los niñxs. Y no, no estoy diciendo que las mujeres tengan que volver a quedarse en casa. Yo soy la primera que he luchado mucho, que he invertido muchas horas y mucho dinero en tener unos estudios, en conseguir un buen trabajo y no quiero renunciar a ello, pero tampoco quiero renunciar a ver crecer a mi bebé. Y por desgracia hoy por hoy nos hacen elegir. Lo ideal sería poder conciliar de verdad. Se podría empezar por bajas laborales más amplias acorde a las necesidades de lxs niñxs, no del sistema productivo hecho por y para hombres. Yo no quiero una igualdad que me haga renunciar a mi maternidad. Quiero una igualdad que la reconozca, con políticas que la protejan y la valoren, porque oiga!! es el futuro de la humanidad. Y no es una utopía eso que digo, basta con fijarse en los países nórdicos. Si no visteis el programa de Salvados en el que se hablaba de este tema, lo recomiendo. Aunque aviso que cabrea un poco, al menos a mí lo hizo. Al ver que estamos a años luz de lograr esto. Porque no solo hacen faltan cambios en las políticas, sino cambios en las mentalidades.

Por desgracia vivimos en España y mal que me pese el lunes vuelvo a mi trabajo y hay cosas que no puedo cambiar. Empieza una nueva etapa en la que el día a día será diferente y solo puedo compensar mi ausencia de la mejor manera que se: Estando al 100% en cada momento que esté con mi bebé, abrazarla, besarla, acariciarla, acunarla, dormir con ella… Y agradezco los consejos, pero no, no voy a mantenerme distante, ni a dejarla llorar para que se vaya acostumbrando a mi ausencia. No quiero que se acostumbre a mi ausencia, quiero que, a pesar de tenerme que ir a trabajar, sepa que voy a estar ahí cuando me necesite.

Y vosotras, ¿como llevasteis la vuelta al trabajo?

Abrazos amorosos

firma

 

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13 comentarios en “Maternidad y vuelta al trabajo

  1. Yo por suerte no me he tenido que separar de él en sus 18 meses, el año que viene me presentaré a unas oposiciones y estoy temblando de que tenga “suerte” y me las saque y me manden fuera de casa, se que sería más mayor, pero para mi siempre será mi bebe.
    Veo poco no poquísimo tener las bajas tan cortas… Pienso que debería ser mínimo el primer año de vida de los bebés, es primordial para ellos. Mucho ánimo guapa.

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  2. Ains! Al leerte no he podido dejar de angustiarme. No por mi, ya que tengo la inmensa suerte de poder quedarme con la Habichuela pero me angustia vuestra angustia, tan humana, tan primitiva y tan verdadera. Porque estamos programados para cuidar y proteger a nuestros peques y, aunque sepamos que los van a cuidar genial, en el fondo sabemos que no es lo mismo, que no es lo mejor y que las cosas deberían ser de otra manera.

    Te mando un abrazo enorme (que rabia estar en el movil y no poder escribir largo y tendido como me gustaria)

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  3. Tienes toda la razón. Es imposible conciliar en españa. Hay que renunviar a unas cosas o a otras. Yo renuncié a mis 8 horas diarias y tengo una reduccion de jornada de 4 horas. Solo trabajo de 9 a 1. Y tengo la suerte que a mi niño desde el minuto 1 se quedo en la guarderia sin problema (el se va con cualquiera todo hay que decirlo)jajajaja. Asi que yo llevé bastante bien la incorporación. Además como alguna compañera de trabajo es amiga pues incluso me sirvió de desconexión. Que a veces lo necesitamos! Suerte en tu incorporacion que sea lo más llevadera posible. La verdad que yo me angustié más en pensarlo que en hacerlo (me planteé millones de veces renunciar a mi trabajo estable).

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  4. Mucho ánimo! No me puedo imaginar lo que se siente, yo como tú no comprendo esta sociedad donde se pone por delante el trabajo que la familia, más aún se pone primero las ganancias económicas que la crianza de un niño…en fin! Esta en nosotros cambiarlo, y me temo que nos tocará sufrir y quejarnos para que al menos nuestros hijos no tengan que vivir en una sociedad tan individualista y egoista. Un abrazo fuerte!

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