Las sombras de mi lactancia. Parte 1

La lactancia puede ser un camino de luces maravilloso que te hace disfrutar del culmen de tu sexualidad, del contacto con tu bebe… pero también puede estar lleno de sombras que te persiguen y atormentan a cada rato…

Casi 5 meses después me siento a escribir sobre mi lactancia. Y es que he tenido que pasar por un proceso de duelo para sentarme a escribir sobre ello. Ni siquiera se si aún lo he pasado porque me sigue costando horrores hablar del tema por eso quizás escribir sobre ello me ayude a superarlo. Aviso que es un poco largo, por eso decidí dividirlo en dos post.

Durante el embarazo me preparé muchísimo. Estaba convencida de que quería dar de mamar a mi bebé. Además confiaba en mi cuerpo y confiaba en mi bebé. Sabía que ambas lo lograríamos.  Leí el famoso libro de Carlos González, empecé a acudir a grupos de apoyo a la crianza para informarme, visité muchos foros, blogs sobre el tema, algunas mamás que lograron lactancias exitosas, se convirtieron en mis referentes, incluso empecé una formación más específica para ser asesora de lactancia.

De repente la maternidad llegó a mi y con ella las primeras sombras.

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MI PARTO

Empezando por el principio de los principios, es necesario hablar del parto. En estos post os hablé de él. (Parte 1 y Parte 2)

Ahora los releo y se que estaba borracha de hormonas… Fue un parto inducido, instrumentalizado y medicalizado. Siempre he tenido la sensación de que todo salió a pedir de boca por el simple hecho de que fue vaginal, sin epidural y sintiendo todo en cada momento. Pero eso no lo hace un parto natural. Quien sabe si todas esas intervenciones fueron la primera sombra de mi lactancia. Estoy segura que influyeron y mucho. Aún así sigo sin tener un mal recuerdo de él. Soy consciente de que para lo que pudo haber sido, fue un buen parto, aunque no por ello debo de conformarme con él. Creo que tenemos que darle importancia a la forma en la que nacemos, pero de eso ya os hablaré otro día.

LA EXPLOSIÓN HORMONAL DEL PUERPERIO

Tras el parto, llegó una explosión hormonal que me hizo sentir muy vulnerable. Yo, que me considero una persona fuerte, a la que no le gusta mostrar debilidad ni pedir ayuda, de repente estaba hecha de cristal. Todas las opiniones/consejos/críticas externas me afectaban. A pesar de tener las ideas claras me hacían dudar. Llegué a dudar de mi propia leche, de la capacidad de mis tetas de amamantar. Ahora lo pienso y creo que la locura se apoderó un poco de mi. Recuerdo aquellos días con dificultad, con una nebulosa que no logro disipar. Es increíble lo que las hormonas pueden hacerte sentir. Jamás me he sentido tan frágil, tan vulnerable, tan maleable.

EL PESO DEL BEBÉ Y LA BÁSCULA

Otra gran sombra, a la que tuve que enfrentarme, fue el peso y a la maldita báscula!. Desde la semana 34 de embarazo comenzó a ser una presión que me atormentaría a cada rato.  Mi bebé fue un bebé CIR, tuvo crecimiento intrauterino retardado, lo que le hizo ser pequeña para su edad gestacional. Tengo pendiente un post para hablar de esto. No fue prematura, porque nació en la semana 38 pero nació con bajo peso. Nadie me habló de las características de estos bebés. Afortunadamente nació sanita y formadita y doy gracias a no se quién pero su peso es algo que no podía perder de vista. Estuvo ingresada los cuatro días que estuvimos en el hospital, con continuos controles de peso, hipoglucemias… que no hacían más que ponerme más nerviosa y dudar, dudar y dudar.

LOS DÍAS EN EL HOSPITAL

Los primeros momentos con el bebé no fueron fáciles. Cuando me pusieron a Valeria en el pecho, tenía en mente aquello de que la lactancia debe iniciarse cuanto antes. Me imaginaba a mi bebé reptando por mi pecho, siguiendo mi olor hasta encontrar el pezón. En ese momento se produciría el enganche. Mi bebé tomaría las primeras gotas de calostro, ese oro líquido tan beneficioso para ellos. Nada más lejos de la realidad. No recuerdo muy bien aquellos momentos, ahora pienso que quizás no solo se debía a una cuestión hormonal, sino al calmante que me pusieron en la dilatación. Pero si que me acuerdo de que mi bebé estaba muy adormilada. Consiguió engancharse a la teta la primera noche y porque vino una auxiliar a “ayudar” empujando su cabeza para que se enganchara. Pero enseguida se desenganchó. Pasó toda la noche a mi lado, le ofrecía teta cada dos por tres, pero no había forma humana. Yo sabía que los bebés después del parto pasaban unas horas aletargados. Para ellos también es un gran esfuerzo y necesitaban descansar. Me pasé toda la noche durmiendo a su lado. Poniéndola encima de mí para que sintiera mi calor, mi olor… pero ni hablar de engancharse al pecho.  Al día siguiente nada mejoró. Intentaba ponerla cada dos por tres al pecho. No podía dejar que pasara mucho tiempo. Había riesgo de hipoglucemias. Pero mi bebé no se enganchaba. Llamé, creo que a todas las enfermeras y matronas de todos los turnos. Algunas tenían más idea que otras. Pero dí con algunas que sabían de lactancia. Me ayudaron con la posición y la postura. Valoramos el frenillo… todo bien. Los agobios aumentaban por momentos. Todo el mundo me decía que me la pusiera al pecho. Pero si lo hacia!! Y me cansaba de decir que mi bebé no se enganchaba!!. Sentía que nadie me entendía.Mi bebé había perdido peso, sabía que era algo fisiológico y normal en todos los recién nacidos pero… había pesado tan poquito y encima perdíamos… Mi bebé necesitaba comer. Nadie en el hospital me sugirió que me sacara leche y se la diera con una jeringuilla. Ni siquiera se porqué en esos momentos no se me pasó por la cabeza algo tan obvio. No me preguntéis porqué. Estaba bloqueada. De repente todos mis conocimientos sobre la lactancia, todas mis teorías, todo lo que sabía del tema, se había disipado. Y aquí llegó el primer error…

EL PRIMER BIBERÓN

Pedí un biberón (Y he de confesaros que he roto a llorar. Es la primera vez que lo hago. No he derramado una sola lágrima por mi lactancia frustrada y ahora lo estoy haciendo y no sabéis cuanto necesito hacerlo para liberarme). Si, pedí un biberón porque mi niña necesitaba comer algo, llevaba casi un día sin hacerlo. Se lo bebió de un tirón. Ahora me pregunto una y mil veces porqué no me saqué leche y se la di con un método respetuoso que no interfiriera en la lactancia, no me lo preguntéis porque no lo se. Supongo que eso es el puerperio, que te hace hacer y sentir cosas que no entiendes.

LA SUBIDA DE LA LECHE

De repente, llegó el subidón de leche. Jamás he recordado tanto dolor en mis pechos. Dolor por una leche contenida, retenida. Desesperada quería vaciar mis pechos. En un primer intento no me dejaron, me decían que era peor, que sobreestimularia mis pechos y me dolerían más. Intentamos de nuevo ver el enganche… sin éxito. Desesperada de dolor, y aprovechando el cambio de turno, conseguí ir a la sala de lactancia. Era la primera vez que sacaba leche y no tenía ni idea como era aquello. Me dijeron, “10 minutos de cada pecho” y tonta de mi les hice caso. Tenía miedo al dolor, a la sobreproducción, a la mastitis… Cuando me saqué la leche, los pezones se me pusieron super inflamados. Me asusté. Apenas conseguí sacarme 10ml. No sabía si aquello era normal. Hoy se que la primera subida de leche es una cuestión hormonal. No obedece a la succión del bebé. Nuestros pechos son tan inteligentes que producen para asegurar el alimento,  hasta que semanas después ellos solos se regulan en función de la demanda del bebe. Lo que me estaba pasando era normal. Y no pasaba nada por sacarme leche. Es más, es lo que tuve que haber hecho.

Me aplicaba calor en cada ducha para decongestionar aquello, seguía poniendo a mi bebé al pecho sin éxito, seguí intentando el agarre con una matrona excelente con la que me encontré. Me dio ánimos, me recomendó que buscara apoyo, que no iba a ser fácil, que la bebe era pequeña, me dio claves para ir retirando la fórmula… Estaba dispuesta a hacer todos los esfuerzos habidos y por haber.

Volví a sacarme leche. Esta vez salió mas. No tenía tampoco mucho tiempo para hacerlo. Entre las demandas del bebé, las visitas…a sí que seguíamos apoyando con biberón. A la bebé me la pesaban todos los días. Iba cogiendo peso poco a poco. Aumentaba 20 gr por día. No estaba mal!! Pero había algo en mi interior que fallaba. La lactancia tenía que funcionar y no lo estaba haciendo.

Llegó el tercer día en el hospital, seguíamos con las mismas rutinas, primeramente intentaba ponerme a Valeria la pecho, casi siempre sin éxito y después le daba el biberón, . Una enfermera me recomendó las pezoneras para facilitar el agarre. Le encargué a mi suegra que las comprara. Decidí intentarlo. Y de repente… mi bebé se agarró perfectamente a mi pecho!! Con la barrera de las pezoneras en medio pero mamaba!!

Continuaré…

Abrazos amoroso

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15 comentarios en “Las sombras de mi lactancia. Parte 1

  1. Aiii esto de la maternidad te lleva por caminos desconocidos verdad? Aunque por más que te informes, por más que tengas las ideas claras pero siempre te lleva por un lado que es muy diferente al q sabías.. Mi bebé tuvo buen enganche pero tampoco mi camino fue de rosas.. a ver q pasa en la continuación!! Un beso

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    • Pufff no te haces una idea. Tu que crees llevar las lecciones aprendidas, cuando te ponen a tu niñx en brazos, todas las teorías se te caen. La proxima semana os cuento el final… que no todo acaba con las pezoneras!! Una abrazote

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  2. Madre mía ! Que identificada me he sentido. Adriana nació en la semana 40 pero tuve un parto muy complicado con mucha fiebre y vomitos , cuando salía del quirófano le dije a la enfermera que porque no me había puesto a la niña en el pecho y me dijeron que por mis complicaciones de momento de pecho nada , 3 horas más tardes ya en la habitación la niña lloraba desconsolada , me desnudé y y yo que tanto había leído también pensé que la niña reptaría y se engancharía perfectamente, pero no fue así , comencé así un largo camino , llame a todas las enfermeras y matronas y todas me decían lo mismo, arrimala al pecho constantemente , otras cogian a la niña a ala fuerza y la obligaba , finalmente recurrir a las ayudas de biberón , porque hija yo tampoco caí en el tema de la jeringuilla y tampoc nadie me lo dijo, salí del hospital y la niña estuvo dos dias casi sin comer nada. Las pezoneras MI SAKVACION , la niña se engancho estupendamente y aunque no estoy satisfecha porque creo que podía a ver dado más de mi , los 2 meses de lactancia mixta , me han sabido a gloria teniendo en cuenta el inicio tan pésimo que tuvimos.

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    • Que historias tan parecidas Rocio!! La separación postparto complica mucho los inicios de la lactancia. Queda tanto trabajo en los hospitales. El parto es esencial y lo perdemos de vista, no le damos la importancia que tiene. Claro que tienes que estar satisfecha, la lactancia mixta es muy dura y durante 2 meses tu niña estuvo recibiendo tu leche. Un abrazo

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  3. Qué bueno es poder expresar las cosas por escrito, ¿verdad?
    Yo en el hospital me sentí más o menos como has ido relatando, me he sentido identificada con tus palabras. La niña que no se cogía, se dormía y el personal de enfermería que sólo insistía en que me la pusiera en el pecho. En mi caso al ser una cesárea de emergencia, no vino a verme ni una comadrona. Pasaba el ginecólogo cada día a valorarme, pero allí nadie entró a contarme nada. Ni de posiciones, ni de nada de nada sobre lactancia. Yo sabía lo que había leído en libros e Internet durante el embarazo, como tú, tenía claro que quería dar el pecho. Me sentí tan terriblemente sola en mis inicios de lactancia que aún a día de hoy me sorprende que no tirase la toalla en ese mismo momento. Deseando leer tu segunda parte. Un abrazo guapa.

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    • Que triste es que nos tengamos que sentir así, sin que nadie nos ayude ni nos diga como hacerlo porque hemos perdido los referentes en lactancia… queda tanto por hacer en este tema… La proxima semana el desenlace… que no todo acaba aquí!! Un besazo

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  4. Jo, siento mucho que hayas pasado por ese trago tan duro porque de verdad que cada palabra destila un dolor q me ha llegado :(. Es una pena que, sabiendo el baile hormonal en el q estamos tras el parto dependamos de encontrar un buen profesional q tenga en cuenta nuestros deseos y sepa aconsejarnos bien. Yo tuve suerte y Pichí se enganchó fenomenal a la primera pero siempre tienes la duda de qué hubiese pasado si las cosas no hubieran sido tan fáciles. Tienes que estar tranquila porque tu hiciste lo que creiste mejor para tu bebé asi que no te culpes de nada 🙂 Un beso enorme!!

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    • Gracias reina, pero escribirlo y compartirlo ha sido tan sanador… Ahora me atrevo a hablar abiertamente del tema, antes era como si no quisiera que nadie se enterara de que doy biberon. Pues si es muy triste, como bien dices, cuando pares eaaa te olvidan por completo y es un periodo muy duro. Que genial que hayas logrado una lactancia exitosa 🙂 La semana que viene la segunda parte…. que no todo acaba aquí! Un besazoo

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  5. No sabes como siento que hallas tenido que pasar por esos momentos tan duros. Lo importante es que lo intentaste y quien sabe, ahora que ya has pasado por esos momento y estás más preparada cuando Valeria tengo un hermanito puedes conseguirlo con éxito.
    Valeria es una niña feliz y sana. Al fin y al cabo es lo más importante y te tienes que quedar con eso. 🙂
    Un besote enooooooorrme!

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    • Gracias reina!! La verdad que fueron días duros… sii tienes razón que me tengo que quedar con lo positivo de la historia. Ella está sanita y ha sido toda una experiencia de aprendizaje. Y como bien dices espero desquitarme con el segundo jiji Besazos

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  6. Ante todo! Nada de sentirse mal por pedir un biberón. Se todo lo que eso significa para ti, lo que te debió costar pedirlo pero, míralo desde rl otro lado del espejo: pese a todo lo que eso significaba para ti, hiciste de tripas corazón y antepusiste las necesidades de tu bebé a todo lo que habías leido!! Eso es muy de madre y te admiro por ello ya que también seguiste luchando por la lactancia de ambas.

    Un abrazo!

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